Belén 2015-16

Belén 2014-15

Belén 2012-13

Belen 2011-12

domingo, 12 de enero de 2014

sábado, 2 de marzo de 2013


Zurrón: Bolsa grande de pellejo (cuero de cabrito), que regularmente usan los pastores para guardar y llevar su comida u otras cosas.














Batijero: Zurrón grande, hecho con cuero de cabra curtido, que se cuelgan a la espalda los pastores para llevar comida.


















 El zurronero ha tenido, tradicionalmente, una estrecha vinculación con el mundo del pastoreo, de hecho, muchos desempeñan esta labor. Y es que el zurrón fue una pieza indispensable para los pastores en el desarrollo de su vida cotidiana,
El material utilizado por los zurroneros es piel de baifo (cabrito) de menos de un año. Lo ideal es que el baifo (macho o machorra) tenga entre quince días y un mes de vida, dado que su piel es mejor. De más de un año para el batijero y de cabra adulta para el cajero. Además de piel, se necesita: sal, suero e incienso morisco.

Los zurroneros denominaban a las cabras de determinada manera según su color: la morisca, de color gris, la albardá era negra y canela, la melá solía ser canela, la rubia si el pelaje era canelo rubio, la berrenda es blanca y negra, etc.

XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXX

sábado, 23 de febrero de 2013

El Reloj de Sol

Dentro de los muchos intentos que se hicieron para tomarle la medida al tiermpo, en un momento indeterminado de la historia surgió el reloj de sol, un extraordinario ingenio humano que sorprende por su genialidad y por su simplicidad a la vez.

Cuando el hombre se convierte en sedentario, planta, por azar, un palo vertical delante de su habitáculo. Al observar el palo, notó que al pasar el tiempo dentro del día la sombra que proyectaba se estiraba y se acortaba durante éste. Comprobó que este fenómeno coincidía en épocas de frío y épocas de calor. Esta observación, guiado por el sol, lo convirtió en un experto campesino.



Le dio vueltas al asunto de la sombra hasta que surgió el primer reloj de sol.




Más tarde, de ese "palo derecho" que plantara se hicieron monumentos impresionantes lo cual demuestra que más de uno se plantó.

El reloj de sol más antiguo conocido fue hallado en Egipto y data de la época de Tutmosis III, unos 1.500 años antes de nuestra era. Se trataba de dos listones de piedra, uno que hacía de aguja y otro donde estaban marcadas las horas.

Después de este ejemplar, hemos de avanzar hasta el 750 a.C. para tener referencias de otro reloj de sol, éste en una cita bíblica donde se nos cuenta como Jahvé hizo retroceder diez grados la sombra del cuadrante.

Por otra parte, se atribuye a un tal Beroso, babilonio, el diseño de un reloj de sol cóncavo, hacia el siglo IV a.C.

Con los griegos, los relojes de sol son estudiados a conciencia y, por primera vez, el gnomon("palo derecho") deja de instalarse de forma vertical y pasa ocupar la posición correcta, paralela al eje terrestre. El reloj griego se le llama "scaphe" (bol) y consistía en un bloque en el cual se vaciaba una cavidad en forma hemisférica, en cuyo extremo se fijaba la barrita que servía de aguja.

Poner el gnomon paralelo a la dirección del eje terrestre permitió que los relojes señalaran todo el año las horas de una duración constante, convirtiéndolos en instrumentos de medida, realmente. En los anteriores relojes la aguja vertical hacía que las horas de verano fueran diferentes a las de invierno. Hay también que mencionar que los scaphe fueron también los primeros relojes de sol que midieron la hora según la dirección de la sombra y no, como hasta entonces, por su longitud.

Los romanos copiaron el scaphe griego, al que llamó hemispherium.

Los árabes perfeccionaron la técnica de los cuadrantes e introdujeron diversas mejoras en la astronomía y las matemáticas y perfeccionaron el astrolabio. También pusieron a punto el gnomon agujereado, modalidad que consiste en poner una plaqueta al extremo del estilo con un diminuto agujero, lo que hace que el punto donde marca esté mucho mejor delimitado que el perfil a veces confuso de la sombra de la aguja.

Una vez superada la primera etapa, con la Ilustración se populariza la técnica y surge el oficio de cuadrantero. Se empiezan a construir relojes de sol de todo tipo y con todos los materiales posibles. De los talleres de estos artesanos salieron verdaderas piezas de lujo, relojes portátiles de oro o plata de tan bella factura que se convirtieron casi en objetos de puro placer estético antes que en instrumentos de uso práctico.

Hacia mediados del siglo XVI surgen los primeros relojes mecánicos, casi como un divertimento de cerrajero que, desde un buen principio, ya sólo se adelantaban... una hora diaria. Es a lo largo del XVII cuando se van perfeccionando estos ingenios y, poco a poco, van consiguiendo un funcionamiento más preciso.

No obstante, el reloj de sol se mantuvo en el lugar de honor por dos razones: la primera, por el alto precio de los nuevos aparatos y, la segunda, porque estos nuevos competidores no acababan de ir del todo bien. Todo aquel que se había comprado un reloj mecánico procuraba tener otro de sol en alguna pared de su casa, para poder ir poniendo el primero en hora.

Las gallinas


Historia de la domesticación de la gallina


La mayoría de los científicos coinciden en que el origen de la gallina es el sudeste asiático. Se cree fue domesticada en china en el año 1400 a. C., aunque algunos autores sostienen que su completa domesticación ocurrió aproximadamente en el 2000 a. C. Luego se expandieron hacia Europa occidental, posiblemente, a través de Rusia o a través de las grandes migraciones de los pueblos indoeuropeos hace aproximadamente cuatro mil años. Aun se puede encontrar en su estado salvaje en la India oriental y en la cordillera del Himalaya.

Debido a que la gallina ocupaba poco espacio, su fácil alimentación y además producía carne y huevos. Cristóbal Colón embarcó gallinas en su segundo viaje, por lo que se cree que la gallina fue el primer animal europeo que pisó el continente americano. No obstante, existen antecedentes de que antes de la llegada de los europeos, en Chile era criada por los mapuches la gallina araucana, una gallina con características especiales.

La gallina puede vivir en distintos tipos de hábitats, dada la gran variedad de alimentos que consume. En primavera, el macho se aparea con varias hembras, seduciéndolas y cortejándolas con su magnífico y colorido plumaje. Las hembras construyen los nidos entre la maleza y ponen hasta una docena de huevos de unos 35 gramos c/u.





viernes, 18 de enero de 2013

El herrero


















El herrero atendía las necesidades de los vecinos relacionadas con el metal de hierro:

clavazón para sus obras
fabricación de algunas herramientas y su afinamiento
cerrajería
repuesto de piezas en algunos aperos de los labradores 
ataúdes
cruces para cementerios
menesteres domésticos o colectivos
Su oficina era la fragua. Solía ser una estancia de tierra batida y ennegrecida en la que destacaban el fogón con su fuelle, el yunque, el tablero de herramientas, una media cuba para el agua del temple y los montones de piezas de chatarra en los que el herrero encontraba siempre el elemento que le hacía falta.
Las herramientas imprescindibles eran:

¨ los espetones para hurgar el fuego
¨ el macho o mallo
¨ los punzones
¨ la llana o estampa
¨ las tenazas plana y de escuadra
¨ los degüellos con mango o sin él para cortar metal o para estirarlo
¨ el martillo de bola
¨ las tarjaderas para marcar
¨ la almaina

EL HERRADOR



El hombre debió descubrir muy pronto los inconvenientes de andar descalzo. Las espinas, los guijarros, el agua y el hielo le fueron aconsejando mirar a dónde pisaba y proteger sus pies en determinadas circunstancias.

Esta protección le convino al hombre trasladarla a algunos animales, sobre todo a aquellos que debían mover grandes pesos o ayudar a su dueño en las duras faenas de la agricultura, concretamente a los asnos y caballos y al ganado vacuno. Así nació el herrador, el artesano que hacía los hierros y se los aplicaba a los cascos de las caballerías y al ganado vacuno.

El herrador necesitaba un fogón, como el herrero. Sobre el yunque cortaba las platinas de hierro en tamaños adecuados para caballos, mulas, burros y, por supuesto, bueyes y vacas. Últimamente, los clavos de herrar, de una forma peculiar, los recibían de fábrica en barriles de madera. Su herramienta principal era el pujabante o pala de hierro acerado y afilado, los bordes laterales se vuelven hacia arriba y en los ángulos de la extremidad anterior se forma una media caña, la parte posterior se prolonga en un mango de madera. Con el pujabante se cortaba el casco de las bestias, que se perfeccionaba con las tenazas y con las cuchillas.

El ganado caballar se herraba más fácilmente que el vacuno. Con algún ejemplar agresivo se usaba el acial, dos tablillas con dientes de sierra que puestas en el hocico, sobre todo de alguna mula, la mantenía quietecita durante la labor. De vez en cuando soltaba al aire alguna coz, que el herrador sabía esquivar sin soltar la pata del animal.

El ganado vacuno, al no aguantar de pies sólo sobre tres patas, exigía el potro para ser herrado. Aún existe en nuestro pueblo, aunque quizás por muy poco tiempo dado que la fragua amenaza ruina y, en consecuencia, al derrumbarse destruirá a la vez también el potro, único testigo que queda de una actividad de la que cada día se acuerda menos gente.

En el herradero había siempre un corro de curiosos que seguían las maniobras del maestro herrador, desde que atusaba al animal para tenerle propicio, hasta que remataba los clavos en la masa callosa de las patas.
EL POTRO:





Con un tejado a un agua y tres paredes que le resguar-
dan encontramos una estructura de madera con la fun
ción de herrar a las reses vacunas de labranza y caballares.

El potro consistía en un artilugio de:
- Cuatro maderos verticales
- Entre ambos postes verticales dos horizontales gira
torios con recias alcayatas (clavos para sujetar las cin
chas, se ven en la viga horizontal) para aguantar la cin
cha que alzaba al animal.





- En la parte delantera había una especie de yugo simple,
al que se le sujetaba la cabeza del buey .
- Las rodilleras en la parte media de
los maderos verticales para apoyar las patas del animal
llamadas posacascos o poyos sobre los que se doblaban
las patas para ser herrados.




El herrador, colocaba las herraduras en la parte inferior
de la pezuña del animal, se ayudaba de una herramienta de
hierro llamada pujamante.


----------------------------------------------------------